La lucha de Amparo

La lucha de Amparo

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No sabría decir cuántas veces pasé por aquí sin mirar. Sin embargo, desde aquí veo la hora que marca el edificio más alto de Hato Rey. El banco más grande del país nos observa desde su altura. Abajo, en Buena Vista-Santurce, florece una identidad poco contaminada por la prisa de los días. ¿Quién pensaría que en El Caño algo se salva de la contaminación? Las tertulias se montan en las aceras entre dos o tres vecinos y alrededor, sus casas de colores brillantes se alzan unas encima de otras. Aquí hay otro Puerto Rico olvidado. Se sale a trabajar, en las afueras, cruzando la Rexach o después del puente que los conecta con la Milla de Oro. A cinco minutos de sus casas, a un mundo de diferencia.

Se empezaba a escuchar el ruido de los pescadores desde la madrugada. Cuando todavía el agua era clara y tenía profundidad, las casas estaban más cerca del mangle. Me contaba Amparo García que entonces las comunidades del Caño recibían a los recién llegados a la ciudad. “Mi abuelo era de Manatí y mi abuela de Fajardo. ¿Qué otra tierra si no era la del Caño Martín Peña iba a unirlos?”

SDVR1866Entonces había un cuerpo de agua ancho donde se podía nadar. Entonces existía un canal. Una especie de puente entre la Bahía de San Juan y la Laguna San José. Ahora mis zapatos se hunden en el fango y puedo atravesar de una comunidad a otra. Ahora flotan bolsas de basura en sus pocas pulgadas de agua.

La casa de Amparo es una de las más cercanas a la orilla. Es de dos pisos. Aquí se construye siempre elevado para tratar de escapar de las inundaciones. Cuando llega diciembre o los meses de verano, como a modo de protesta, El Caño le devuelve a las comunidades todas las aguas que descargan en él. Desde el 2002, Amparo sabe que su casa no tiene servicio de alcantarillado sanitario aunque siempre lo pagó. La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados aún hace automático el cargo en la factura. En los días de lluvia los vecinos montan los enseres eléctricos en bloques de cemento. Las calles se llenan de agua pero hay que salir a trabajar. Mientras los niños tienen que atravesar las aguas para llegar a sus escuelas. En ese mismo año supo que su casa tenía que ser removida para realizar el dragado. Fue la primera vez que escuchó esa palabra.SDVR1873

“Voy a buscar una casa dentro de esta comunidad porque este es mi lugar. Esta fue la lucha que me tocó. Quiero calidad de vida para mí y mis vecinos, pero aquí. Ese dragado es importante. Es necesario. Mi hogar trasciende mi vivienda, mi hogar es esta comunidad”. Mientras me lo explica, hace una comparación con la lucha universitaria. Nunca estudió en la Universidad de Puerto Rico pero la siente suya. No se equivoca. Tampoco el Caño Martín Peña deja de ser un problema menos nuestro. Nos interrumpe su celular. Una sonrisa se me dibuja en la cara. Escucho Preciosa en la voz de Marc Anthony; Borinquen, preciosa te llaman las olas del mar que te baña. En broma me dice: “La patria me llama”.

De todas las situaciones que enfrentan las comunidades del Caño, el dragado es la que hace más ruido en estos meses. El proyecto está paralizado por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos. A pesar de tener los documentos sobre el Estudio de Viabilidad y la Declaración de Impacto Ambiental que le costó al gobierno medio millón de dólares. Esta es la lucha inmediata de Amparo. Junto a los líderes comunitarios, que describe como incansables, se ha logrado que la voz de estas 26 mil familias que antes estaban divididas por un cuerpo de agua, ahora se unan para reclamar que sea dragado cuanto antes. ¿Sería diferente si los terrenos estuvieran a disposición de otros intereses?, pregunto. Ella me mira fijamente.

SÁBADO 25 DE ABRIL / PRIMER FESTIVAL DEL CAÑO MARTIN PEÑA

Celebrando los 100 años de Barrio Obrero y la lucha por el dragado, en el estacionamiento del Proyecto Enlace, pda. 26, Santurce. Más información en: 787-245-0427.


Sobre Zorian Chacón O'Farrill
Zorian Chacón O'Farrill


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