Por: Roberto O. Maldonado Nieves

El Diccionario de la Real Academia Española define la palabra expresar como la manifestación con palabras, miradas o gestos  de algo que  que se quiere dar a entender.  Si  reflexionamos en torno a cómo los seres humanos se manifiestan,  tenemos que ampliar el alcance de esa definición por el hecho de que el silencio puede ser una forma de expresión, así como también la acción y el uso  de las manos con nuestra imaginación para crear alguna cosa que tenga elementos artísticos, mecánicos o que constituyan el descubrimiento de algún hecho científico.

La expresión es una parte trascendental de la historia de la humanidad no solamente desde la perspectiva particular de lo que con el paso del tiempo los hombres y las mujeres han manifestado de forma individual o grupal desde sus familias, comunidades y pueblos, pero también en su relación con toda la naturaleza,  considerando el hecho de que la naturaleza también se expresa y nosotros en la interacción con la misma también nos expresamos. Ejemplos de la  expresión de la naturaleza  las vemos a diario con el canto de los pájaros, la forma en que nuestras mascotas se expresan ante nosotros, las flores y frutos que nos ofrecen las plantas y los árboles, la lluvia que cae de las nubes,  la energía que el sol comparte con nosotros con su luz y la fuerza con la que la tierra nos sacude cuando tiembla o los volcanes lanzan fuego, humo y lava al estar en estado de erupción. Lo que nos distingue de la naturaleza en lo que a la expresión respecta es que en nuestro caso tenemos la capacidad de que nuestra expresión perdure más allá del acto de expresión como cuando escribimos un libro, componemos una canción, hacemos una pintura, esculpimos alguna pieza, o nos manifestamos artísticamente ante un público que al percibir nuestra expresión graba en su mente dicha experiencia.  Claro está,  la naturaleza puede también dejar huellas geológicas cuando ocurren eventos cataclísmicos o con la acumulación de sus manifestaciones año, tras año, tras año, aunque  para entender el curso histórico de dichas manifestaciones tenemos que estudiar las marcas geológicas que la naturaleza nos deja con el paso del tiempo y los fósiles centenarios o milenarios.

Con el transcurso del  tiempo y mientras más nos separamos del resto del reino animal y vegetal durante el proceso de evolución,  nuestras manifestaciones y expresiones a nivel personal, familiar, comunitario y de pueblo han ido formando parte de lo que se conoce como la cultura, que es el conjunto de conocimientos,  modos de vida y costumbres que se dan en un pueblo o en una época.  Parte integral de esa cultura y de esa expresión corresponde al arte que  se conoce como la actividad humana dedicada a la creación de cosas que son producto de la fantasía o de la imitación de la realidad o el acto mediante el cual valiéndonos  de algo material  producimos  imágenes, sonidos, o expresiones de algo material o inmaterial a través del uso de la imaginación o de la recreación de algo real.  Por lo general dichas expresiones artísticas ocurren a través de la música,  la literatura, la escultura, la actuación o la pintura. También pueden ocurrir a través de invenciones, investigaciones, descubrimientos e incluso a través de la preparación de nuestros alimentos. De ahí viene el concepto arte culinario.

En nuestra historia de pueblo, hemos contado con infinidad de expresiones culturales   y entre otras,  desde los rituales de los indios taínos y la alfarería y talla de figuras en piedra por parte de ellos,  hasta las experiencias culturales traídas a Puerto Rico por los esclavos transportados desde África,  hasta todo el transfondo cultural traído por los españoles a partir de la época de la colonización desde  el siglo XVI en adelante. La interacción en mayor o menor grado de dichas fuentes culturales  provocó el nacimiento de la cultura puertorriqueña, expresión cultural que tiene también sus características socio-económicas de clase, sus elementos raciales y hasta elementos foráneos considerando la relación  que hemos tenido con los Estados Unidos desde el 1898.

Las formas de expresión cultural más reconocidas por el pueblo corresponden a aquellas que generan,  dada la naturaleza de nuestra economía,  mayor éxito mercantil y comercial. Esas  expresiones corresponden a  aquellos artistas que tienen éxito a través de la música, el cine, la televisión y en algunos casos el teatro.  No obstante, nuestra vida de pueblo se ha enriquecido también con el trabajo literario, drámatico, cómico, plástico y musical  de cientos de puertorriqueños y puertorriqueñas  que no necesariamente han tenido un éxito comercial.  Dichas formas de expresión cultural, se han llevado a cabo por hombres y mujeres que han optado por escoger la vocación en sus vidas de expresarse culturalmente haciendo muchísimos esfuerzos por sí mismos y a través de producciones con lo poco que consiguen a través de la venta de su arte, los auspicios, y una forma de hacer cultura durante las últimas décadas en Puerto Rico que es la correspondiente al recibo de donativos gubernamentales o de fundaciones y benefactores acaudalados. Dichas expresiones culturales incluyen, entre otras,  las manifestaciones de las mismas en ferias, fiestas patronales y en establecimientos comerciales.

La crisis fiscal por la que ha estado atravesando Puerto Rico durante los últimos 10 años ha afectado nuestra cultura en la medida en que los municipios y el gobierno de Puerto Rico han dado curso a recortes de fondos en muchísimas áreas,  viéndose afectadas aquellas formas de expresión cultural que menos éxito económico y comercial tienen en la producción de las mismas. Ante el surgimiento de la Junta de Control Fiscal y la imposición de grandes recortes en el presupuesto del gobierno,  el uso de fondos para la cultura ha recibido un gran golpe convirtiéndose dichos recortes en un nuevo reto para los trabajadores de las artes poder seguir adelante compartiendo la vocación de ellos con su pueblo. Estos últimos recortes sufridos provocaron que cuatro personas de diferentes ámbitos de nuestra vida cultural,  junto a Antonio Cabán Vale, mejor conocido como El Topo, y con el apoyo de decenas de artistas más,  se organizaran para la creación del Proyecto Verde Luz, utilizando ese otro himno nacional como símbolo representativo.  Dicho proyecto corresponde a lo que ellos llaman una provocación para una expresión no solo de protesta ante la forma en que nuestra cultura es despreciada por esos recortes y a su vez por la elite de poder que controla nuestro gobierno, pero también para resaltar la importancia de nuestras expresiones culturales y sobre todo lo que nos distingue por ella, nuestra puertorriqueñidad.  Entre los  valientes que han dado ese paso  son la profesora de teatro Rosa Luisa Márquez, el maestro de música y educador,  Rafael Martínez Ortiz, la productora de cine Maité Rivera Carbonell y la cantante puertorriqueña Chabela Rodríguez.

A ellos se le ocurrió la idea de celebrar un gran acto de expresión cultural que se habrá de llevar a cabo el sábado 30  de septiembre de este año para  resaltar la importancia de la expresión cultural por parte de nuestro pueblo y en interacción con el mismo. Como parte de ese paso han hecho una proclama a través de la cual comparten con el público el espíritu tras este acto de solidaridad y de amor por nuestra cultura y por nuestra nacionalidad. En ella expresan como las artes y la cultura son esenciales para la calidad de vida de los puertorriqueños de todas las edades y estratos sociales. La unidad entre todos ellos tiene el objetivo de expresar el desacuerdo con los recortes ejecutados por el gobierno y la Junta de Control Fiscal que socavan la posibilidad de que decenas de proyectos cuenten con los  fondos para llevarse a cabo  afectando  dramáticamente no solamente  la actividad que genera la actividad  cultural,  pero también el sustento de los trabajadores de las artes y de la cultura y el beneficio socioeconómico, educativo y cultural de esa actividad para nuestra sociedad.

El 30 de septiembre entonces el acto de provocación se llevará a cabo a las cinco en punto de la tarde. El mismo se llevará a cabo a través de  la celebración de actos artísticos de cualquier índole  simultáneamente a todo lo largo y ancho de Puerto Rico  en plazas, centros comunales, calles, hogares, en cualquier lugar,  por parte de artistas y del público en general como espectadores o como participantes activos en los actos de ese día. Así lo podrán hacer tanto los artistas como el público con una canción, un poema, un baile, una pieza musical, un paso de comedia, una muestra de una pintura, una talla, la lectura de un cuento…..  Cuentan los promotores del proyecto  junto a todo aquel que les apoye con que ésta sea la primera manifestación cultural a nivel de cada rincón de Puerto Rico no solo como una forma de expresión cultural,  pero también para proponer  que se flexibilicen las restricciones legales que limitan la actividad cultural y la autogestión,   que se  facilite  con mayor intensidad el uso de los espacios públicos, y la rehabilitación de locales en desuso para convertirlos en sedes artísticas, entre otras  estrategias creativas. Proponen además  que los cursos de Bellas Artes sean reconocidos y garantizados por ley como parte medular del Currículo de Enseñanza del Sistema de Educación de Puerto Rico, en todos sus niveles.

Pueden leer la proclama de ellos con la firma en apoyo a la misma por más de 450 artistas, trabajadores de la cultura, educadores y personas que se están uniendo a este proyecto en la revista cibernética 80grados.  Pueden también seguir el desarrollo del mismo  en  Facebook en  @eventoverdeluz.  Apoyen, contribuyan y formen parte de esta importante iniciativa y consideren llevar a cabo sus propias expresiones en cualquier rincón o lugar  del país,  y graben las mismas para compartirlas a través del mundo cibernético y las redes sociales que forman parte de los medios de comunicación y expresión cultural.  Puerto Rico te Quiero decidida y activamente seguirá no solo a los promotores del proyecto pero también a quienes lo apoyen y participen en el mismo.

 

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