Por: Ada Alvarez Conde

Directora de PRTQ y especialista en Violencia en el Noviazgo

Marlon Martínez y su madre Marlin Martínez tuvieron oculto el cuerpo de la adolescente Emely Peguero en la finca de un amigo de la familia y llegaron a proponerle al Ministerio Público que revelarían su paradero a cambio de que a la mujer no le dictaran prisión como medida de coerción. Los ahora imputados movieron en por lo menos dos ocasiones el cuerpo de Emely  luego de que ésta falleciera cuando el propio Marlon le estaba practicando un aborto destrozando en el vientre la criatura de seis meses de concebida.

El aborto fue practicado en un apartamento propiedad de Marlin, donde falleció Emely como consecuencia de una hemorragia. Marlon entonces introdujo el cadáver de su novia en un saco y la metió en el baúl del carro, tirando el cuerpo debajo del puente Colón, en Cenoví, San Francisco de Macorís. Emely Polanco tenia 16 años.

Esta noticia de la hermana isla no debe sorprendernos. Hemos visto en Puerto Rico algunos casos de violencia en el noviazgo como el de Francheska, a quien le destrozó las piernas un novio confinándola a una silla de ruedas, o cómo a Yexeira, quien era bailarina, estuvo desaparecida hasta que encontraron manchas de sangre en el cuerpo de su novio policía  y hace unos meses, también vimos como fue asesinada una adolescente en embarazo a quienes mataron alegadamente para que nadie supiera de la gestación. Llevo 11 años educando y luchando para erradicar la violencia y lejos estamos de alcanzar una mirada integral al problema.

La Secretaria del Departamento de la Familia recientemente explicó que no había un protocolo para la violencia en el noviazgo. Lejos de buscar tartar esto con urgencia, la noticia fue la consolidación de programas en el Departamento para ahorrar $2 millones. Todavía no hay Procuradora de las Mujeres y la primera acción gubernamental de entrada del cuatrienio fue eliminar la carta circular dedicada a la equidad y perspectiva de género en las escuelas. Leemos sobre pugnas en la Policía, vemos menos salas especializadas (o fondos) para el Tribunal. Cada vez que visito escuelas, veo menos sicólogos y trabajadores sociales por escuela o 1  por cada 400 y hasta 800 estudiantes. Insto al Departamento de Educación que tome cartas en el asunto. Se recortan fondos a los programas de cultura y deporte y las organizaciones sin fines de lucro están sobreviviendo o muriendo.

Que la crisis no nos ciegue a pensar que lo único que está en quiebra es la caja. Podemos erradicar la violencia y prevenirla, pero para eso hay que reconocer que hay un problema social y buscar las herramientas necesarias. Emely es un ejemplo trágico. Puerto Rico merece un plan para erradicar la violencia y promocionar la paz.

 

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