En general, los parásitos son organismos que generan afecciones de salud en los hospederos que infectan.  Y es que estos organismos utilizan los componentes de su nuevo hogar con tal de mantenerse vivos. Sin embargo, una investigación del Recinto de Ciencias Médicas reveló una molécula dentro de estos que, en lugar de afectar, sana.

Así lo afirma la doctora Ana Espino, investigadora del Departamento de Microbiología del Recinto de Ciencias Médicas. Y es que la molécula conocida como FH 15, una variante de la molécula FH 12 que se encuentra en el parásito Fasciola hepática, elimina el efecto inflamatorio que produce la infección con sepsis.

Según la investigadora, FH 15 tiene los mismos efectos que la FH 12, descubierta en 2015, con el beneficio de poder ser producida en masa de modo costo efectivo. “Luego de haber descubierto que la FH12 funcionaba contra el shock séptico, intentamos hacer un ensayo preclínico con monos, pero en ese afán nos dimos cuenta que el protocolo que habíamos establecido para replicar esa molécula [FH 12] era extremadamente largo. Si alguna vez llegaba a la industria farmacéutica, iba a costar demasiado y las producciones no iban a ser homogéneas”, explicó la doctora.

Fue entonces cuando decidieron investigar si alguna variante recombinante de FH 12 tenía los mismos efectos sobre las bacterias que provocan el shock séptico. Luego de optimizar el sistema de expresión de la molécula, se encontró que FH 15 era equivalente a su predecesora.

“Probamos su efecto en muestras con macrófagos y en animales, y encontramos que sí funciona de la misma manera si se aumenta la concentración administrada. Al ver esto decidimos investigar si esta molécula tenía algún limitante desde punto de vista físico químico”, continuó Espino.

Por naturaleza, el efecto de las proteínas se pierde si enfrentan condiciones de calor o mal manejo. Como medida exploratoria, la investigadora junto a sus asistentes, los estudiantes Marcos J. Ramos, Caleb Ruíz Jiménez y Vasti Aguayo, sometieron las moléculas de FH 15 a condiciones extremas de calor para encontrar cuál era el efecto de la temperatura en la función de la molécula.

“Luego de evaluar la estabilidad de F15, encontramos que su estructura y su función no se ven afectadas por el calor. Esta molécula, aunque esté completamente desdoblada o fuera de su conformación habitual, va a funcionar del mismo modo”, indicó la catedrática auxiliar del Departamento de Microbiología.

No solo cubre contra la sepsis

Al ver la gran efectividad de FH 15 ante las bacterias causantes del shock séptico, los investigadores se dieron a la tarea de probar su efectividad contra seis cepas bacterianas distintas, algunas categorizadas como resistentes a antibióticos. “Comprobamos que FH 15 puede bloquear la acción inflamatoria de estas seis bacterias. Esto nos alienta y nos lleva a pensar que el efecto de esta molécula es mucho más amplio de lo que conocemos, tiene un alto potencial para convertirse en una droga”.

Como planes futuros,  los investigadores evaluarán si la molécula tiene es efectiva para el tratamiento de enfermedades inflamatorias como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. “Tenemos un proyecto a punto de comenzar con la doctora Esther Torres, directora del Centro de Enfermedades Inflamatorias. En el proyecto, personas que padezcan de colitis ulcerosa donarán su sangre para extraer sus células y evaluar sus marcadores de inflamación. Vamos a ver si, en presencia de mi molécula, esos marcadores bajan”, enfatizó la galena.

Cabe destacar que este trabajo se publicó en la revista científica Scientific Reports.

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