Roberto Maldonado reflexiona sobre la vida de José de Diego y comparte el poema En la brecha del mismo.

José de Diego Martínez fue un abogado puertorriqueño nacido en Aguadilla el 16 de abril de 1866. Se distinguió como poeta, ensayista, líder del Partido Unión de Puerto Rico y miembro de la Cámara de Delegados de Puerto Rico (lo que hoy es la Cámara de Representantes),  desde donde defendió el derecho de los puertorriqueños de alcanzar su autodeterminación. Fue un defensor del idioma español y de la cultura puertorriqueña ante el proceso de transculturación al que Puerto Rico fue objeto después de la invasión  en 1898 por los Estados Unidos. Murió en la ciudad de Nueva York el 16 de julio de 1918.

Ante las dificultades políticas, económicas y sociales  confrontadas por Puerto Rico en la actualidad, las incertidumbres que enfrentamos y la falta de un liderato con un proyecto de país que nos encamine hacia un proceso genuino de autodeterminación y la construcción de una sociedad  verdaderamente democrática, en el que se promueva la justicia social y  una economía sustentable, dentro del marco de un contrato social que promueva el máximo desempeño y enriquecimiento humano de las personas,  de forma tal que tengan la libertad de ser felices por sí mismos, en familia, en  comunidad,  a nivel nacional y en todo el mundo, no podemos darnos el lujo de autoderrotarnos. Tenemos  además que buscar inspiración. Recordemos para ello a De Diego cuyo natalicio se conmemora el 16  de abril  y a su poema En la brecha con dicho propósito.

 

En la brecha

por José de Diego

 

¡Ah desgraciado si el dolor te abate,

si el cansancio tus miembros entumece!

Haz como el árbol seco: reverdece

y como el germen enterrado: late.

Resurge, alienta, grita, anda, combate,

vibra, ondula, retruena, resplandece…

Haz como el río con la lluvia: ¡Crece!

Y como el mar contra la roca: ¡Bate!

De la tormenta al iracundo empuje,

no has de balar, como el cordero triste,

sino rugir, como la fiera ruge.

¡Levántate!, ¡Revuélvete!, ¡Resiste!

Haz como el toro acorralado: ¡Muge!

O como el toro que no muge: ¡Embiste!

Por Roberto Maldonado Nieves

romn1960@gmail.com

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