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Laura López Torres, de la Fundación Ángel Ramos, y Carmen Rodríguez, de Fondos Unidos de Puerto Rico, ante la vista legislativa.

 A continuación publicamos íntegra la presentación que hizo la Red de Fundaciones y su portavoz, Laura López Torres, de la Fundación Ángel Ramos, ante la vista legislativa del lunes 8 de junio en torno al presupuesto del Gobierno.

Agradecemos la oportunidad de comparecer ante esta Honorable Comisión para proveer información que contribuya a la toma de decisiones relacionada a las organizaciones sin fines de lucro en Puerto Rico, en el marco de la evaluación y el análisis del presupuesto recomendado por el Honorable Gobernador Alejandro García Padilla.

Para efectos de récord, soy Laura López Torres, directora ejecutiva de la Fundación Ángel Ramos, y comparezco en representación de un grupo de fundaciones dedicadas a apoyar la gestión de las organizaciones sin fines de lucro en Puerto Rico. El grupo está compuesto por Fondos Unidos de Puerto Rico, Fundación Ángel Ramos, Fundación Banco Popular, Fundación Comunitaria de Puerto Rico, Fundación Flamboyán, Miranda Foundation y Titín Foundation.

Hoy, comparecemos ante esta Comisión porque formamos parte de un sector que debe verse como aliado del Gobierno, más aún en este momento de crisis fiscal. Venimos a ofrecer nuestro apoyo para juntos lograr aumentar el conocimiento acerca de las organizaciones sin fines de lucro que operan en Puerto Rico, cómo su trabajo aporta a nuestra economía y constituye una fuerza de transformación social para el País.

Hoy, nos enfrentamos a un Puerto Rico muy distinto al país que aspiramos ser. Contamos con una de las tasas de participación laboral más bajas de nuestra historia. Más del 40% de nuestras familias viven bajo niveles de pobreza. Tenemos una economía en contracción con un alto grado de incertidumbre, altos niveles de inequidad social y una migración neta de sobre 40,000 personas al año. Estas son solo algunas de las características más reveladoras de nuestro panorama actual. Sin embargo, en este entorno tan complejo, el Tercer Sector representa una red de apoyo fundamental, un “safety net para atender las necesidades de nuestras poblaciones, especialmente las más vulnerables. Al prestar servicios, el Tercer Sector aporta, también, de manera significativa a la economía del País.

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Laura López Torres, directora ejecutiva de la FAR.

¿Qué es el Tercer Sector? El llamado Tercer Sector está formado por una gama amplia y heterogénea de organizaciones sin fines de lucro. Estas incluyen entre muchas otras: hospitales, escuelas, instituciones culturales, organizaciones de bienestar social, cooperativas y entidades de base comunitaria. La creación de dichas organizaciones surge por el deseo de los ciudadanos y ciudadanas para mejorar la calidad de vida del País y su operación se basa en principios distintos al de la rentabilidad y el lucro, con una estructura y finalidad que no son los gubernamentales. El Tercer Sector se diferencia del sector privado -que busca crear ganancias privadas- y del sector gubernamental, cuya función es proteger el bien público.

A través de los años, el Tercer Sector se ha convertido en el medio para la prestación de infinidad de servicios vinculados a las necesidades sociales más apremiantes en nuestro País. Jóvenes en alto riesgo, expuestos a la violencia, desertores escolares, personas sin hogar, personas con VIH, usuarios de drogas, madres solteras, niñas embarazadas, víctimas de violencia doméstica, niños víctimas de maltrato, niños con necesidades especiales y envejecientes, son solo algunas de las poblaciones a las que día a día el Tercer Sector apoya con intervenciones y servicios. Muchas organizaciones, además, trabajan mano a mano con el Gobierno para promover la autogestión e implantar estrategias y programas efectivos. Esta colaboración es el tipo de relación que debemos fomentar.

La importancia del Tercer Sector también radica en que las organizaciones que lo componen proveen las bases para una sociedad más participativa y democrática. El Tercer Sector ofrece un escenario en el que personas de distintos trasfondos se integran para trabajar por una causa común. Cada año se dan cientos de actividades voluntarias de servicio en las que confraternizan personas, cuyos caminos probablemente no se hubieran encontrado de otra forma. Así sirven muchas de estas organizaciones como puente en una sociedad que sufre difíciles divisiones. Tras su gestión diaria, las organizaciones sin fines de lucro han acumulado un conjunto extenso de peritajes, modelos y prácticas innovadoras y replicables -varias de estas basadas en evidencia- que constituyen un referente para otros sectores.

Las fundaciones somos parte del Tercer Sector. Nosotros ocupamos ese espacio intermedio en el que los recursos privados se encauzan hacia el bien público. En ese marco, las fundaciones somos fuente esencial de apoyo económico. Más allá de la inversión económica, además:

  • Apoyamos esfuerzos a largo plazo que trascienden cambios en las administraciones de Gobierno. Esto permite adoptar una visión más amplia de los problemas y sembrar las semillas de soluciones continuas de gran alcance.
  • Trabajamos cerca de las comunidades, lo que nos permite identificar y apoyar la innovación y las soluciones efectivas para los retos que estas confrontan. De hecho, algunos de estos esfuerzos innovadores eventualmente se amplían gracias al financiamiento público.
  • Fomentamos la colaboración y la creación de alianzas, así como el desarrollo de las capacidades de las entidades mediante la prestación de asistencia técnica y el ofrecimiento de cursos y talleres.

Como entes filantrópicos privados contamos con recursos económicos mucho más limitados que el Gobierno. Sin embargo, son aportaciones vitales para las organizaciones, puesto que complementan las inversiones de parte de la empresa privada, el gobierno y los individuos. En resumen, la fortaleza y el desempeño exitoso de las organizaciones sin fines de lucro dependen del apoyo monetario de los tres sectores, pero es la aportación del Gobierno la que permite lograr un mayor alcance.

Como parte del compromiso de un grupo de fundaciones y entidades educativas, desde 1996, hemos comisionado el Estudio de las Organizaciones sin fines de lucro en Puerto Rico, realizado por la empresa Estudios Técnicos, Inc. El Estudio es un ejercicio de rendición de cuentas a la sociedad puertorriqueña que presenta una medida longitudinal sobre el sector, su perfil e impacto. El cuarto de estos estudios se publicó recientemente y arroja resultados pertinentes a la discusión que se ha suscitado en el País durante las pasadas semanas.

Uno de los hallazgos más sobresalientes del Estudio es que, aún cuando las entidades se han visto igualmente afectadas por la situación fiscal, la crisis las ha movido a innovar, crear alianzas y solidificar lazos de colaboración para continuar brindando servicios a nuestras comunidades.

De acuerdo al Estudio, se identificaron un total de 11,570 organizaciones activas al 2014, de las cuales el 22% son organizaciones de base comunitaria. Los servicios que proveen estas organizaciones representan una aportación que sobrepasa los $2.2 billones al Producto Nacional Bruto, o 6.6%. Por otro lado, contribuyeron con la creación de aproximadamente 150,000 empleos, lo cual representa el 16% del empleo total en Puerto Rico. A esto, se añaden alrededor de 400,000 personas que sirven como voluntarios y voluntarias, cuyo tiempo equivale a 23,633 empleos a tiempo completo.

Es así como, año tras año -y de acuerdo a un estimado también conservador- las organizaciones sin fines de lucro brindan servicios a más de 700,000 personas. Aproximadamente, una de cada cinco personas en Puerto Rico se beneficia de la gestión del Sector.

En el marco de la discusión sobre posibles recortes y la necesidad de reducir el gasto público, un ejercicio de costo evitado llevado a cabo como parte del Estudio reflejó que por cada dólar que el Gobierno transfiere a una entidad sin fines de lucro (por concepto de una exención o un donativo), tendría que asignar $7 para brindar el mismo servicio en el área de salud y $20 en el área de educación. Esto no quiere decir que una entidad sin fines de lucro es necesariamente más eficiente que el Gobierno, sino que tiene mayor flexibilidad y la capacidad de combinar, apalancar, ese dólar con otros recursos, como por ejemplo la labor voluntaria y otros fondos que recibe.

Los hallazgos del Estudio de las Organizaciones sin fines de lucro en Puerto Rico 2015 demuestran que el Tercer Sector continúa aportando significativamente al desarrollo económico y social de nuestro País. Sobre todo, el estudio validó el costo sustancial que el sector le evita al estado mediante la rendición de sus servicios. Ante la situación fiscal del Gobierno y las medidas potenciales de austeridad fiscal, resulta apremiante potenciar a las entidades sin fines de lucro, capitalizar en los esfuerzos de la sociedad civil organizada y continuar promoviendo alianzas de colaboración. Esto se torna aún más importante en un entorno global que cada vez otorga mayor importancia a las economías locales como ejes del desarrollo económico y de la movilidad social de los ciudadanos y ciudadanas.

De cara a la situación actual que enfrenta el País, las fundaciones y entidades que comisionamos el Estudio continuaremos aportando al Tercer Sector como inversionistas, pero también apoyándolos en su evolución, transparencia y búsqueda de alternativas.

Ante la inminencia de los recortes -ya sea en donativos, asignaciones legislativas o por contratos con agencias del Gobierno- respetuosamente sugerimos que estos sean mínimos y fundamentados en un análisis que considere los servicios y poblaciones a ser afectados. Entendemos que existe una necesidad de reducir gastos, pero recortar a este sector, tendría un efecto adverso multiplicador en otros aspectos sociales y económicos, con repercusiones mucho más complejas y difíciles de cuantificar en dólares y centavos. Por último, ante el costo que las organizaciones sin fines de lucro le evitan al estado, exhortamos transferir al Tercer Sector servicios que actualmente rinde el Gobierno. Claro está, acompañada de una justa compensación por el valor de la gestión a realizar.

Para lograr un mejor País y salir de la grave situación social y económica en la que nos encontramos, tenemos que contar con un Tercer Sector fuerte, comprometido y económicamente viable. Los recortes presupuestarios propuestos van en la dirección contraria.

Deseamos reiterar nuestro compromiso de colaborar y aunar esfuerzos con el Gobierno y otros sectores, sirviendo de puente con las organizaciones sin fines de lucro, proveyendo información sobre el Tercer Sector e identificando estrategias innovadoras y servicios de impacto a las poblaciones, que propendan a la transparencia y a la estabilidad financiera de la entidad y del País.

Agradecemos nuevamente la oportunidad de comparecer ante esta Honorable Comisión.

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