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El cambio debe ser ahora aunque los bolsillos estén flacos. El usual modo de proceder de las organizaciones sin fines de lucro (OSFLs) a la hora de allegar, manejar y auditar fondos, así como medir el impacto de su gestión, requiere de un urgente cambio de estrategia ante la falta de opciones para salir de la crisis económica con la que batalla el país.

Este fue uno de los puntos que se repitió en la sesión de apertura de la  XVII Conferencia Anual sobre Violencia Doméstica que coordina la Coalición Puertorriqueña Contra la Violencia Doméstica y la Agresión Sexual. Aires de cambio: conversaciones sobre violencia de género, mejores prácticas y sustentabilidad fue el tema central que discutieron expertas, investigadoras, proveedoras de servicios, profesores y estudiantes asistentes al evento.

El futuro puede lucir incierto, pero en compañía la situación se alivia. Lo saben los asistentes al evento, en su inmensa mayoría mujeres vinculadas a distintas OSFLs alrededor de la Isla.

“Yo creo que las participantes se llevan de aquí energía, reflexión y mucha información sobre propuestas en la comunidad de cómo se pueden reinventar. Y eso, para mí, es una ganancia”, opinó Vilma González Castro, coordinadora general de Coordinadora Paz para la Mujer, entidad afitriona del evento.

Para González, la información que en este foro se ofrece “es una inversión a presente y a futuro”. “Pero sobre todos nos estamos proyectando a futuro porque en un momento en que parecería incierto, con paso firme y responsablemente queremos dirigirnos a ese futuro con mucha solidaridad entre nosotras como organización”, indicó.

El panel principal, Transformación del sector: Hacia maneras innovadoras de sustentbilidad, contó con ponencias presentadas por la licenciada Anitxa Cox, de Estudios Técnicos; la educadora Laura López, directora ejecutiva de la Fundación Ángel Ramos (FAR) y la economista Martha Quiñones, profesora de la Universidad de Puerto Rico, en Arecibo. Alfredo Carrasquillo, psicoanalista y experto en liderazgo, fungió como moderador de la sesión con la que se dio inicio a los trabajos del foro.

Ante una sala repleta de participantes, Cox dio detalles del Estudio de las organizaciones sin fines de lucro 2015, el cual confirma que en el pasado año 2014, 700 mil personas fueron servidas por el Tercer Sector en todo el país aprovechando la labor de más de 381 mil voluntarios y generando el 16% del empleo total del país. El Tercer Sector hace una contribución al Producto Nacional Bruto de 6.6%. Para más información sobre el estudio accede aquí.

Luego presentó, entre otras recomendaciones, lo que considera son verdaderos pilares para el mejor funcionamiento de las OSFLs, como lo es el desarrollar una planificación estratégica y financiera, contemplar la diversificación de fondos, aspirar a procesos de administración y finanzas sólidos, así como la generación de fuentes propias de ingreso.

Por su parte López, de la Fundación Ángel Ramos, resaltó cómo la fundación que dirige ha mantenido su compromiso de aportar para mejorar la calidad de vida en Puerto Rico desde el 1958. Resaltó cuánto ha cambiado el país en los últimos años y aludió a un grupo focal realizado por la institución con sede en Hato Rey, en el que integrantes de varias organizaciones donatarias ventilaron sus mayores retos. Destacaron la vulnerabilidad económica, la dificultad para fiscalizar sus procesos, la ausencia de capacitación para aprender a generar ingresos propios o nuevos y la falta de instrumentos de medición de sus labores de servicio, entre otras inquietudes.

López no se distanció de la conflictiva época económica que vivimos y señaló que incluso las fundaciones filantrópicas han tenido que hacer ajustes, “pensarnos, repensarnos y movernos de la zona de ‘confort’”.

“La contracción en la economía local y global afecta los donativos del gobierno, los privados y los donativos legislativos”, apuntó López, “es imposible continuar operando como hasta ahora”.

La directora ejecutiva de la Fundación instó a explorar nuevas avenidas de desarrollo, a reforzar alianzas, a percibir la filantropía no de forma pasiva, sino activa con planes estratégicos de trabajo delineados con antelación; todos estos, aspectos relacionados directamente a la sostenibilidad.

Desde la institución filantrópica que dirige, enumeró diversos esfuerzos que han gestionado, como parte de la Iniciativa de Desarrollo Organizacional, para propiciar, entre otros aspectos, la eficiencia y sostenibilidad de las OSFLs: talleres sobre administración; la creación de alianzas; espacios para el reconocimiento y la diseminación de los logros del Tercer Sector;  proyectos de formación académica como la otorgación de un Certificado en Liderazgo y Desarrollo Comunitario junto al Instituto de Liderazgo, Empresarismo y Ciudadanía de la Universidad del Sagrado Corazón; y, próximamente, un certificado en Empresariado social.

“Aspiramos a que el Tercer Sector cuente con organizaciones más eficaces y sostenibles”, subrayó López.

López, además de puntualizar en que “en la Fundación apostamos a la educación”, instó a las organizaciones a ser eficaces en la medición del impacto social de su gestión y a ser capaces de “rendir cuentas a la sociedad con total y absoluta transparencia”.

“No podemos salir de esta crisis para volver a ser los mismos de antes”, insistió la directora ejecutiva de la FAR.

Economía solidaria como ruta hacia la independencia

La economista Martha Quiñones continuó la agenda de ponencias y fue clara al establecer que es importante definir el término “sustentable”, pues en los últimos años el concepto ha sido muy usado y en ocasiones, de manera equívoca.

“Sustentable es la cualidad de mantenerse por sí mismo sin ayuda exterior, por nuestros pies y sin muletas”, resaltó.

Para lograrlo, además de tener el firme convencimiento, Quiñones resaltó que las organizaciones deben realizar cambios profundos “en los modos de hacer y concebir el día a día” y puntualizó que es posible pasar de la dependencia a la independencia financiera con innovación y creatividad.

Quiñones presentó la economía solidaria como la ruta a la independencia. Ésta se rige por principios de equidad, justicia y fraternidad, entre otros, y propone prácticas como el mercadillo solidario, el trueque o las redes que fortalezcan las cadenas productivas. “Es una forma de superar la dependencia y trabajar en redes”, dijo.

Enfatizó, también, que para garantizar el éxito de la economía solidaria, el Gobierno debe proteger las pequeñas empresas. “Hay que decirle al Estado, ‘¿cómo tú me vas a defender de los grandes?'”.

Además, señaló que las sin fines de lucro deben tener un enfoque de producción orientada al mercado, pero no dirigida por el mercado.

Para culminar la primera gran actividad del día, Alana Feldman, de Taller Salud, reaccionó como integrante del Tercer Sector a las propuestas antes expuestas.

“Tenemos que reinventarnos en un contexto de limitaciones y precariedad. Pero aquí hay que crecer con las comunidades con las que trabajamos no a cuesta de ellas. Hay que reinventarse en el mismo contexto estructural que nos oprime, resumió Feldman.

Feldman afirmó que “nuestro sector tiene falta de acceso a negociar en igualdad con el gobierno y el sector privado” e insistió en que “tiene que haber un cambio en las relaciones de poder”.

“¿Es real ser independiente totalmente?(…). Las alianzas no pueden ser de yo te doy un taller y tu me das otro, debe ser un intercambio de expertise“, insistió Feldman a lo largo de sus impresiones sobre lo escuchado.

El debate está servido.

*Este texto fue publicado originalmente por la revista Oenegé de la Fundación Ángel Ramos.

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