Por Cristina Ramírez Doval

De acuerdo al Censo de Estados Unidos, Puerto Rico cuenta actualmente con 3.411 millones de habitantes, sin restar los que han emigrado debido a los sucesos de este año. De esta población, el 97% se catalogaron como cristianos, tanto católicos como protestantes. La información, obtenida de un estudio que realizó Pew Research Center’s Forum on Religion & Public Life, es la más reciente que se ha publicado sobre este tema, y proviene del año 2012.

No debe caber entonces la menor duda de que en cinco años, estos datos hayan cambiado, debido al movimiento poblacional y a los grandes avances en tecnología de la información. Nos encontramos en medio de la temporada en que nuestro pueblo celebra la Navidad. Es un tiempo de gran regocijo, y más este año, en que conocimos el desastre debido al paso del huracán María.

Sin embargo, la Navidad no es la única festividad que se observa para el mes de diciembre. Nuestro País cuenta con subculturas, de índole religiosa o simplemente espiritual, que poseen sus propios rituales y tradiciones. Con el paso del tiempo, son más los que se unen a otros tipos de costumbres. Al formar parte de la diversidad que conforma nuestra Isla, es importante aprender un poco sobre otros rituales, y sobre todo, respetarlos.

Según la publicación en línea Diario Judío, en Puerto Rico residen tres mil integrantes de la comunidad judía. El rabino mayagüezano Edgardo Pagán explicó que su religión celebra Hanukkah, y que este año culminó en la puesta del Sol del 20 de diciembre. Pagán señaló que la tradición se basa en encender un candelabro con ocho velas, una cada noche. Se comienza por la vela del centro, la cual denominan la vela Sierva, y se continúa cada noche con las demás de derecha a izquierda.

Los judíos pueden celebrar Hanukkah en distintas fechas, dependiendo de su propio calendario, el cual es distinto al secular. Pagán indicó que durante el tiempo de Hanukkah, los padres suelen obsequiar a sus hijos con un regalo cada una de las ocho noches. El candelabro que utilizan representa los ocho días que duró el aceite de las velas de un templo de hebreos que estos estaban purificando. El templo había sido saqueado por los griegos y el aceite que se utilizó estaba supuesto a durar no más de un día, razón por la cual dicho milagro se celebra.

Pagán admitió que los judíos que son cristianos, ya que no todos tienen que serlo, sí celebran la Navidad, o la llegada del Mesías, pero entre septiembre y octubre, y no en diciembre 25. Además, mencionó que los judíos asisten a la celebración de Despedida de Año si es que desean acompañar a amigos o familiares como evento social. No obstante, puntualizó que el 31 de diciembre no es una festividad que sea reconocida por su religión.

Por otro lado, la población wicca que existe en el País tiene su propia tradición en diciembre, y se trata de un rito, llamado Yule, para celebrar el renacimiento de Dios el día 22. “Esta celebración corresponde al solsticio de invierno”, informó la wiccana Cora Cáceres, “Es un momento de paz y meditación para nosotros, comenzamos una nueva etapa en nuestras vidas, un nuevo nacimiento espiritual”. Cáceres detalló que es costumbre dibujar con tiza la figura del Sol y quemar un tronco de árbol durante la noche de Yule, guardando la pieza que se desprenda para el próximo año.

Cada wiccano debe repetir la frase “La rueda gira, el poder arde” mientras ve quemar el tronco. Cáceres indicó que también es importante meditar sobre el Dios Sol brillando y sobre el porqué del Renacimiento mientras esto ocurre. Agregó que no existen reglas ni límites pues ser wicca se trata de un movimiento exclusivamente espiritual. Aunque no celebran la Despedida de Año, pues el fin de año para ellos es el 31 de octubre, sí se unen a los demás para festejar. “Somos muy respetuosos con las creencias de los demás y no se nos hace mal acompañar a nuestros familiares”, recalcó.

De otra parte, Daniel Soto, testigo de Jehová, amplió sobre por qué su congregación se abstiene de celebrar la Navidad. Su religión no cree en la celebración de los cumpleaños, y considera que las fiestas deben llevarse a cabo si es con moderación. Sin embargo, Soto demostró una actividad valiosa que llevan a cabo hace meses, incluyendo el de diciembre. Todas las congregaciones de Testigos de Jehová en la Isla realizan al momento trabajo voluntario para ayudar a levantar los hogares y los espíritus de los damnificados por el huracán María. Dicha labor es posible gracias a las donaciones que depositan otros Testigos de Jehová en templos alrededor del mundo.

Cada religión, cada cultura y cada ser humano tienen su época de regocijo y unión con el prójimo, y la Navidad no es la excepción. Como comunidad, debemos aspirar a ser inclusivos, y no solo aceptar, sino también aprender sobre otras tradiciones.

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