DSC_0071-PRTQ-e1431556543830Fue entre conversaciones y reuniones con un grupo de amigos cooperativistas que al presidente de SOLARGEN, Edwin Santiago, le surgió la idea de crear un negocio de modelo cooperativo que se basara en la producción de energía renovable. ¿Cual sería el tema de las conversaciones? El alto costo de la electricidad  y la debacle ambiental que persiste en el planeta.

“Hace ocho años que hemos estado trabajando en este proyecto. En los primeros dos años se nos hizo difícil por varias razones, y la más importante era que los costos de los sistemas solares fotovoltaicos eran muy altos. Y se hicieron montones de propuestas pero sin mucho éxito. La otra razón es que no habían incentivos, ni federales, ni locales para ayudar al ciudadano y al comerciante a instalar este tipo de sistemas”, expresó Santiago.

Poco tiempo después, surgió la Ley de Recuperación y Reinversión de América (ARRA, por sus siglas en inglés), firmada por el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. Esta ley respondía a la necesidad de estimular la economía estadounidense y sus territorios, luego que la última recesión en el 2009 los llevó a registrar un desempleo de 10 por ciento en su punto máximo, y de 9.3 por ciento en todo el año.

La Ley ARRA asignó a Puerto Rico un total de siete mil millones de dólares para distribuirlos en programas dirigidos a las áreas de educación, salud, asistencia social, energía, tecnología e infraestructura.

Ante esto, el grupo de emprendedores puertorriqueños no perdió la oportunidad de aprovechar tal financiamiento que ayudó a impulsar su empresa. Igualmente, tocaron la puerta de la Cooperativa de Seguros Múltiples y llegaron al acuerdo de instalar un sistema fotovoltáico de 77 mil vatios, en las oficinas centrales de la cooperativa.

Para el presidente de SOLARGEN el modelo cooperativista era la mejor opción para establecer la empresa de energía renovable, debido a las oportunidades y a la confianza que genera formar parte de una cooperativa.

“El modelo de negocio cooperativista tiene muchas ventajas, entre ellas, que somos parte de un movimiento bastante amplio de cooperativismo en Puerto Rico. Estamos hablando de que el cooperativismo en Puerto Rico tiene como haberes más de nueve billones de dólares, y tenemos en nuestro movimiento alrededor de un millón de socios. Si a eso se le añade que la industria es novel en Puerto Rico, es totalmente nueva, creo que nos da mas posibilidades. En este momento, estamos rasgando solamente la superficie de todo el mercado que está por desarrollarse en nuestro país”, sostuvo Santiago.

Una de las peculiaridades de SOLARGEN, es que al finalizar un proyecto de energía renovable, a los peritos que prestaron sus servicios además de pagarles por su labor, se le otorgan acciones de la cooperativa. Estas pueden llegar a ser el equivalente a la mitad del salario devengado, basado en la aportación realizada y en la magnitud del proyecto.

Energía renovable para el futuro

Por otra parte, SOLARGEN se encuentra en una de las etapas más importantes de una empresa, la expansión. Ante esto Santiago indicó que sus planes de expandir la cooperativa, se harán en coordinación con otras cooperativas del país.

“Ahora vamos a desarrollar nuestra edición para residencias, para casas, para el ciudadano común. Estamos también en la etapa de comenzar un programa de publicidad para envolver al cooperativista para que ellos sean parte de este desarrollo de las energías renovables. Las mismas cooperativas estarán haciendo los préstamos necesarios para que los socios puedan instalar estos sistemas”.

Modelo a nivel industrial

Una de las primeras instituciones en adoptar la propuesta de SOLARGEN fue la Cooperativa de Seguros Múltiples de Puerto Rico. Según el licenciado Luis Vilaró Suárez, vicepresidente de Administración de Seguros Múltiples, el interés en integrar un sistema de placas solares para generar energía viene desde que se construyeron las oficinas centrales de la cooperativa ubicadas en la calle Nevarez de Hato Rey.

“Cuando este edificio se comenzó a diseñar, se tomó en consideración la ubicación, la sombra, los jardines, los árboles que habían, este terreno era una vaquería, por lo que desde la planificación inicial lo más importante siempre ha sido el ambiente”, comentó Vilaró Suárez.

A la oficina del licenciado llegaron varias propuestas, de diferentes compañías, “pero hubo una cooperativa que nos interesó por ser de energía renovable y como nosotros tenemos una filosofía cooperativista y de ayudar a otras cooperativas pues en vez de darle el contrato a una institución privada preferimos darle la oportunidad a la cooperativa SORLARGEN”, dijo Vilaró Suárez.

Seguros Múltiples aprovechó la coyuntura histórica de la economía y financió parte del proyecto con los fondos ARRA y con el presupuesto de la cooperativa dirigido a mejoras de infraestructura. Tal oportunidad hizo que el proyecto fuese viable económicamente hablando.

¿Cuánto dinero invirtió la cooperativa?

“La cooperativa invirtió $200 mil y Autoridad para el Financiamiento de la Infraestructura de Puerto Rico (AFI) dieron $200 mil con fondos federales que eran fondos ARRA”, sostuvo Vilaró Suárez.

Según contó el licenciado, además de los $200 mil, la cooperativa tuvo que invertir unos $100 mil más, debido a que se tuvieron que construir estructuras que hacían el proyecto más eficiente. El techo del edificio tenía tragaluces, acondicionadores de aire, edificios para las máquinas de los ascensores, y algunos almacenes que generaban sombras, por lo que optaron por construir estructuras de bases metálicas para colocar las placas solares.

El edificio cuenta con unas 369 placas solares distribuidas alrededor de todos los techos de la cooperativa.

Durante la evaluación de los predios de Seguros Múltiples se consideró el área del estacionamiento para establecer las placas solares. Un ejemplo de este tipo de modelo es el estacionamiento del Fuerte Buchanan el cual cuenta con alrededor de 21,824 paneles solares fotovoltáicos que producen sobre 5.5 mega vatios de energía, lo cual es al menos el 60 por ciento de la demanda de poder de las instalaciones en su punto más alto. La diferencia entre la instalación militar y la cooperativa es que el Fuerte Buchanan no tiene árboles en su estacionamiento. Por lo que el lugar más factible, para Seguros Múltiples era el propio techo del edificio.

Eficiencia y costo

DSC_0064-PRTQ-e1431557482562“Igualmente, en este momento estamos en un compás de espera, porque las placas que se están produciendo en el mundo, sean más eficientes que las que existen. En el momento de la selección las placas que nosotros teníamos eran las mejores, pero hoy día hay muchas más eficientes. Una vez mejore la eficiencia, en un área como la que nosotros tenemos, podríamos generar muchas más energía. Así que está en manos de los avances de la ciencia y la tecnología”, expresó el arquitecto del edificio de Seguros Múltiples José Baralt.

Siguiendo la línea de Baralt, el ingeniero Carlos Chinea indicó que la capacidad productiva de las 369 placas fotovoltáicas que tiene la cooperativa es de 77.4 kWh.

“El por ciento de recuperación que nosotros tenemos aquí en nuestro edificio de Seguros Múltiples, es de un 8 por ciento del costo total de la energía, que serían aproximadamente 40 mil dólares anuales. El retorno de inversión por el equipo demoraría unos 13 o 14 años”, abundó Chinea.

Es preciso señalar, que la eficiencia de las placas estará sujeta a las condiciones del tiempo, por lo que el Programa de Energía Renovable que diseñó la cooperativa, también incluye la implantación de bombillas LED, censores de actividad humana que apagan y encienden luces, y proyectos de transición hacia acondicionadores de aire con enfriamiento por cajas de agua.

“La clave del ahorro, está en buscar la forma de reducir tu propia demanda de energía”, comentó el arquitecto Baralt.

¿Piensan que son los primeros pasos de una cultura de energía renovable?

“Cooperativa de Seguros Múltiples es una cooperativa de segundo grado, esto quiere decir que nuestros dueños no son socios individuales, sino que son otras cooperativas, y por tal razón nosotros tenemos mucha influencia en las demás instituciones. Como la empresa que nos hizo el proyecto es otra cooperativa (Solargen), pues ellos fueron promoviendo la iniciativa y un proyecto bien grande que se hizo fue en la cooperativa de Camuy. Ellos vinieron donde nosotros, aquí les contamos nuestra experiencia, y entonces procedieron con el proyecto“, comentó Vilaró Suárez.

Al igual que Santiago, el licenciado Vilaró adelantó que próximamente las cooperativas estarán financiando proyectos de energía renovable, y se espera que tenga una acogida similar a la que tuvieron las plantas eléctricas y las cisternas de agua.

Cada diez años hay que reemplazar las placas, cada seis meses se le da un mantenimiento completo se verifican todas las conexiones, la presión de los tornillos.

*Fotos por Krystal Pabón Dones

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