Cuando el acto de servir se vuelve incalculable

Wanda Méndez, voluntaria del Hogar Niños Regazo de Paz, es una de esas heroínas anónimas que se dedica a diario a darle calidad de vida a los niños y niñas que sufren maltrato en el país y que tienen que ser movilizados a hogares bajo la custodia del Departamento de la Familia.