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Para Víctor no hay mayor satisfacción que educar y disfrutar con las niñas y jóvenes de la fundación Mariposa. Entiende que en una sociedad lo primordial debe ser educar a los niños porque ellos serán los futuros líderes y tendrán en las manos el deber de mantener la cultura viva. Por tal razón, durante cinco días a la semana, Víctor impartía seis clases diarias en donde enseñaba teatro a niñas de entre 7 a 18 años de edad.

A través de su formación, Víctor Geraldo Colón Rodríguez tenía un solo objetivo: unir sus dos pasiones, el teatro y el servicio comunitario. Desde los 15 años se involucró en el mundo teatral participando en proyectos comunitarios en pequeñas comunidades de Puerto Rico.

A sus 17 años partió de su hogar para adentrarse al mundo universitario y estudiar Drama en la Universidad de Puerto Rico (UPRRP). Pero no fue hasta que se unió al Teatro Rodante Universitario cuando pudo sumergirse como actor y afinar sus técnicas en diseño de luces y escenografía. Con la obra “Platero y Yo” Víctor tuvo la oportunidad de exponerse a gran escala y representar a Puerto Rico en múltiples festivales en los Estados Unidos, España y Escocia.

Al ganarse una beca en el Festival KCACTF en Washington, D. C., el joven de 24 años se hizo parte del equipo Artist Striving To End Poverty (ASTEP) que a través de artistas voluntarios brinda clases de arte a niños y jóvenes con escasos recursos para afinar destrezas que no adquirirían de ninguna otra manera. A través de conversaciones con la directora del programa ASTEP, Abby Gerdts, surgió la oportunidad de trabajar en Johannesburgo, Sudáfrica, con el programa ArtsInsideOut.

Victor-mascarasArtsInsideOut: Arte para sanar
ArtsInsideOut es un programa fundado por el guionista de Broadway, Dick Scalan, que se especializa en la atención a madres e hijos afectados por el virus del VIH/SIDA brindándole talleres de arte que ayude en su desarrollo personal y emocional. Esto se torna relevante en una sociedad donde los jóvenes de 15 a 24 años representan más o menos una tercera parte de los nuevos casos de infección por VIH en 2012, según UNICEF.

En este programa, además de lograr una presentación final, se refuerzan los valores sociales y la educación para promover una comunidad llena de ejemplos positivos y futuros líderes. Este tipo de programa que se enfoca en otro tipo de enseñanza se vuelve relevante cuando, según la UNICEF, en la mitad de los países con datos disponibles, más del 80 por ciento de los niños de 2-14 años han sido sometidos a la disciplina violenta.

Durante las tres semanas que duró esa experiencia de crecimiento personal, Víctor tuvo varias experiencias que le marcaron. Una noche pudo apreciar la simplicidad de la felicidad en un taller de preguntas y respuestas con madres que habían contraído SIDA.

¿Necesitas de un hombre para ser feliz?, entre preguntas y respuestas una de las madres respondió : “No, yo soy madre de tres niños hermosos, vivo una vida extraordinaria y tengo SIDA. ¿Qué más puedo pedirle a la vida para ser feliz?”, dijo la madre, recordó Víctor.

La experiencia continúa
victor-selfieComo parte de un proyecto piloto de ASTEP, en la comunidad de Cabarete localizada en la provincia de Puerto de Plata, República Dominicana, se encuentran las “Mariposas”. Nombre que recuerda a las hermanas Mirabal, quienes se convirtieron en heroínas nacionales por su lucha contra la injusticia social y la dictadura. En The Mariposa Center for Girls un grupo de niñas haitianas y dominicanas de escasos recursos gozan de deportes, arte, tutorías académicas, acceso a la biblioteca y computadoras, capacitación laboral, atención a la salud y habilidades para toda la vida.

De martes a sábado, Víctor se reune con las niñas y les enseña a realizar escenografía con los pocos recursos que tengan a la mano. De manera creativa hacen máscaras con pencas de palmas, refuerzan la dicción con ejercicios, desarrollan el habla con trabalenguas, cuentan cuentos para desarrollar la lectura, creatividad y escritura. Víctor busca que a través de sus clases las niñas fomenten la confianza en sí mismas y fortalezcan el vínculo del compañerismo con juegos teatrales.

“El arte ayuda a sanar y a confrontar cada situación social que se le presente a estas chicas. Crea una disciplina y un compromiso hacia ellas mismas y las ayuda a crear soluciones que solo el arte puede ofrecer. El arte es paz, es la tranquilidad de poder llevarlas a una reflexión interna y sacar lo mejor de ellas. El arte a través de la expresión puede llevarlas a liberar todos sus miedos e inseguridades para crear un vínculo de seguridad en su comunidad así las ayuda a confrontar de una manera positiva cada situación o percance negativo que pueda surgir en sus vidas, a corto o a largo plazo”, señala el joven de 24 años.

Victor-teatroLa Fundación Mariposa busca que a través de la salud, educación, deportes y artes estas niñas que viven bajo pobreza puedan reforzar sus valores sociales. Más de 120 niñas viven marginadas por los retos sociológicos como las desigualdades de sexo, la deserción escolar, y el embarazo juvenil. Por este bien común, mujeres luchadoras e inspiradoras conforman el equipo de trabajo que sirve de modelo a seguir de estas niñas en formación.
Víctor explica:

“Cada niña con la que trabajo tiene una historia única, que las hace distinguirse por sus respectivas necesidades. Hay niñas que desde temprano en la mañana se levantan para ir a estudiar y luego en las tardes irse a trabajar a la playa vendiendo maní y artesanías para ayudar a sus madres en la economía y tener un plato de comida para la familia completa que muchas veces llegan a la cantidad de siete hermanos junto con madre y padre o abuelo y abuela. Otras niñas se caracterizan por continuar estudios luego del cuarto año porque quieren llegar a la universidad y poder ser mujeres profesionales capaces de ayudar en su comunidad como educadoras o doctoras”.

Una de las experiencias que más han marcado a Víctor ha sido participar de la clase de una de sus alumnas. Víctor recuerda ese día peculiar por la manera en que su estudiante, Alba Rosa, comenzaba a llamar a cada uno de los niños del barrio mientras caminaban por el callejón. De esa manera se formaba un sistema de comunicación efectivo cuando todos los niños pasaban el mensaje a más niños para que llegaran temprano a la clase.

“Era como uno ver una película de The Little Rascals, y cuando por fin llegó la hora de la clase habían presentes, en esa humilde casita de madera y zinc, 32 niños”, rememoró Víctor. Como maestro quedó sorprendido al ver cómo una de sus alumnas de tan solo 11 años se transformaba en una maestra con control y carácter enseñando lectura, escritura y matemática a niños de 4 a 12 años de edad.

“Realmente fue una experiencia hermosa que me acercó más a mi estudiante Alba Rosa para conocer más sobre su vida, pero sobre todo para seguir educándola y que continúe siendo una gran maestra para su comunidad”.Victor-tortuga

Arte para largo

Al finalizar su travesía como voluntario en República Dominicana, Víctor quisiera utilizar las experiencias adquiridas y emplearlas en algún programa en Puerto Rico que trabaje ayudando a niños que viven bajo marginación, analfabetismo, bajos recursos y pobre educación. Hizo campaña también para dejar algo de valor tangible a las niñas: un pequeño teatrito se construyó tras conseguirse los fondos para las niñas de la Fundación Mariposa.

ASTEP y el poder de las artes

Artist Striving To End Poverty conecta a artistas con niños y jóvenes marginados en todo el mundo para fomentar su imaginación, el pensamiento crítico y romper el ciclo de la pobreza. Su creencia principal relaciona el acceso a las artes con el éxito académico y social de los niños. Sus escuelas se encuentran en Florida, New York, Ecuador, Sudáfrica y ahora en República Dominicana.

El corazón de esta fundación son sus artistas colaboradores quienes son profesionales exitosos en Broadway, artistas profesionales o estudiantes de escuelas como Julliard, y ahora, la Universida de Puerto Rico. Estos artistas utilizan sus habilidades para servir a la juventud como modelos a seguir y ayudan en su entrenamiento en varias formas de arte como el drama, la danza, las artes visuales, la música y la escritura creativa. Con esto se busca combatir los retos de cada comunidad como la desigualdad de género, VIH/SIDA, violencia doméstica, abuso de sustancias y embarazo juvenil.

La juventud boricua se mueve en distintos terrenos que muestran un compromiso social y humano admirable. Este es el caso de Víctor.

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