El agua se presenta como uno de los problemas geopolíticos más importantes de nuestro siglo. El líquido, cada vez más escaso, pierde terreno y calidad debido a la actividad del ser humano. Tres cuartas partes de nuestro planeta son agua y solo el 2.5 porciento es dulce. Esta última cifra se distribuye en los ríos, lagos y glaciares. Aunque el número se reduce si se considera que la mayor parte de ella está congelada y es casi inaccesible para su uso. No solo su disponibilidad para la salud humana está amenazada, también la salud ecológica de los ecosistemas.

Cuando hablamos de hidrografía, Puerto Rico le hace honor a su nombre. La Laguna del Condado, el Río Puerto Nuevo, la Laguna San José, la Península Esperanza en Cataño y el Caño Martín Peña son algunos de los componentes del Estuario de la Bahía de San Juan. Con más de catorce cuerpos de agua, el Estuario resiste rodeado de la mayor actividad urbana de la isla.

Se le llama estuario al área costera donde el agua dulce que fluye de los ríos, quebradas y escorrentías pluviales se mezcla con el agua salada del océano. En esta área que comprende la Bahía de San Juan y sus áreas adyacentes, se recibe el 80% de los productos importados a Puerto Rico. Cientos de cruceros hacen parada en sus puertos todos los años, asegurándole una vida turística a la ciudad capital. Su impacto económico y ecológico convierten al Programa del Estuario de la Bahía de San Juan (PEBSJ) en un agente imprescindible para su conservación.

Screen Shot 2015-04-08 at 5.54.57 AMEl Programa comenzó hace poco más de dos décadas cuando se le reconoció oficialmente como Estuario de importancia nacional para los Estados Unidos. En el año 2000 se presentó el Plan de Manejo y Conservación de la Bahía de San Juan (CCMP, por su siglas en inglés) que contiene las acciones para mejorar la calidad del agua, asegurar la vida silvestre, promover la participación ciudadana y la eliminación de los desperdicios en los cuerpos que lo componen.

Screen Shot 2015-04-07 at 8.36.18 PMLa ley 112 del 2013 estableció a la Laguna del Condado como Reserva Estuarina.

Como primera reserva estuarina reconocida por el Gobierno de Puerto Rico, la Laguna del Condado representa un paso adelante en la lucha por la conservación de los ecosistemas en la isla. Con motivo de su designación se prohibieron las embarcaciones de motor, que fueron populares en la década de los ochenta (los llamados “Jet Ski”). Se prohibió la pesca y se iniciaron campañas educativas para la conservación del manatí antillano, una especie en peligro de extinción. Se iniciaron también varias iniciativas para concienciar a la ciudadanía acerca de la contaminación en las alcantarillas pluviales.

El agua de lluvia o pluvial, corre por las escorrentías y descarga directo a la Laguna. El problema es que muchas veces la basura que está en las calles es arrastrada por la corriente y termina en el cuerpo de agua. Esto hace que en el fondo de la Reserva se depositen grandes cantidades de desechos.

Screen Shot 2015-04-08 at 4.29.56 AMPara combatir esa situación, el Programa del Estuario (PEBSJ) lideró en agosto 2013 el proyecto “La Laguna del Condado es mi hogar; cero basura en nuestros cuerpos de agua” en alianza con el Programa de Basura Marina de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA, por sus siglas en inglés) y el Municipio de San Juan.

Aguas libre de basura

En septiembre del año pasado, el PEBSJ se unió a la iniciativa “TRASH FREE WATER”. Fue creada por la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) para prevenir que la basura llegue a los cuerpos de agua . Durante más de diez limpiezas en los últimos dos años y con la participación de 173 voluntarios, se recogieron dos mil libras de basura en el área de la Laguna. Entre los desperdicios, se destacaron los materiales plásticos, el vidrio, el metal, los pedazos de goma, entre otros. El 80 porciento de la basura que se encuentra en el fondo marino es terrestre. Solo el 20 porciento de ella es generada en el agua. “En Puerto Rico no existía un proyecto nacional dirigido a los desperdicios sólidos acuáticos”, explicó Cristina Ramírez Colón, geógrafa y coordinadora del Proyecto Aguas Libres de Basura del Estuario.

En marzo pasado, se realizó un recogido de colillas de cigarrillos en el casco del Viejo San Juan. El resultado fue un total de 6 mil colillas. Según la Ley 66, del 2006: Ley para Reglamentar la Práctica de Fumar en Lugares Públicos, en Puerto Rico no se puede inhalar y exhalar el humo del tabaco en lugares cerrados. Por esta razón, los fumadores fueron desplazados afuera y muchos de los comercios no cuentan con ceniceros para que los clientes depositen las colillas.

La Península Esperanza en Cataño acumula grandes cantidades de desechos debido a las corrientes de los ríos que traen la basura desde tierra adentro. Por eso se identificó esta área para realizar limpiezas con regularidad.

El pasado martes 7 de abril se instalaron unas mallas metálicas en ocho de las alcantarillas que descargan en la Laguna del Condado. Un equipo del Programa del Estuario junto a estudiantes del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Puerto Rico y la Oficina de Planificación y Cumplimiento Ambiental estará a cargo de monitorear las alcantarillas todos los viernes para evitar la acumulación de basura en ellas.11130560_10155389074255147_772842541_nEl recogido de colillas, la limpieza de la Península Esperanza y el monitoreo de las mallas metálicas en las alcantarillas componen los tres proyectos pilotos de “TRASH FREE WATER”.

Sin embargo, esto no evita que ciertas sustancias lleguen a contaminar la Laguna. El año pasado un derrame de Diesel en una carretera cercana llegó a una alcantarilla pluvial. Una cantidad indeterminada del aceite impactó el ecosistema. “Los desperdicios líquidos son difíciles de detectar. Eso lo supimos por el olor. Por la tarde ya con el sol lo veías”, expresó Ramírez Colón, quien cuenta con una maestría en Gestión y Tratamiento de Residuos Sólidos de la Universidad Autónoma de Madrid.

La única forma de conservar el medio ambiente es creando conciencia del impacto que tiene el consumo desmedido y las acciones del ser humano en su entorno.

“Esta es nuestra lucha diaria y nuestra revolución, la revolución hídrica que busca cuerpos de agua limpios y acceso universal al agua. Sin importar raza, nación, origen, sexo o clase social, estamos hechos de agua y el acceso a ella no es un privilegio de un puñado de países”, lee el mensaje de Javier Laureano, director ejecutivo del Programa del Estuario de la Bahía de San Juan.

  • David

    Buena iniciativa pero sería Trash-Free Water (y jet ski).

  • Frances

    Me gustó conocer que hay programas pilotos que se ocupan del agua, un asunto tan importante. Gracias por la información. El agua es vital y no nos damos cuenta. gracias Zorian por el reportaje.

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